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22

2011

Educación secundaria para proteger a las niñas

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Una niña de Bangladesh, Yasmina, termina su ciclo de primaria en la escuela. Tiene 12 años. Ha sido una buena estudiante pero su familia no tiene recursos para pagar la matrícula y las tasas mensuales de la escuela de secundaria. Además, sus seis hermanos son aún pequeños y los dos mayores, varones, pueden conseguir un trabajo mejor que el que ahora tienen. Todos sus hermanos menos los pequeños ya trabajan al salir de la escuela para obtener algún ingreso y ayudar a la familia, pero son trabajos muy mal pagados. Así que los padres de Yasmina deciden que sus hermanos varones sean quienes sigan estudiando. Yasmina cuidará de los pequeños de la casa y atenderá otras tareas. Dentro de unos meses, pasará por la aldea el señor de Dhaka que se interesó por Yasmina el año pasado y se arreglará la boda. Asumir la dote de Yasmina será costoso pero será la única oportunidad de que, al menos ella, pueda vivir en la ciudad en mejores condiciones que en la aldea. La familia se asegurará un futuro. Pero, para ello, la dote debe ser generosa y satisfacer a la familia del marido. De lo contrario, Yasmina puede sufrir la humillación y la violencia de este. Para pagar la costosa dote que ha endeudado a su familia, Yasmina también deberá trabajar fuera de casa. Cosiendo, fregando o en el trabajo que encuentre. Yasmina, con 12 años, se ha convertido en una mujer explotada y privada de sus derechos.

Esta historia y otras parecidas se repiten cada vez que una niña deja la escuela y se ve obligada a renunciar a su derecho fundamental de recibir una educación de calidad. Convertirse en mujer antes de tiempo tiene una serie de consecuencias que determinan la vida futura de la niña y la privan de su bien más preciado: el derecho a ser niña y a recibir una educación que la prepare para el futuro que ella decida.

Hoy en día, nadie puede negar que la educación es una estrategia hacia el desarrollo y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes en cualquier condición y situación. Sin embargo, antes que una estrategia y más importante aún, se trata de underechodel que muchos niños y niñas en todo el mundo se ven privados. Como consecuencia de esta situación injusta, miles de niños y niñas se ven expuestos a una serie de problemas, ya que a esta edad son más vulnerables que nunca a la violencia, el abuso y la explotación. Y entre ellos las niñas están especialmente indefensas. Incidir en el origen de la situación es vital para revertirla.

Recientemente, Irina Bokova, directora general de la Unesco, declaraba que “la única forma de escapar de lapobrezaes ampliar el acceso a la enseñanza secundaria”. En los últimos años contamos con nuevos datos y estudios que nos permiten afirmar que las adolescentes que siguen el ciclo educativo en la escuela se casan más tarde y tienen menos hijos que las que no lo hacen. Es decir, ganan más control sobre su vida y sobre su maternidad. Los hijos e hijas de una madre que sabe leer tienen un 50% más de posibilidades de sobrevivir más allá de los 5 años. Asimismo, la educación de las niñas ayuda a reducir la violencia doméstica y sus hijos e hijas sufrirán menor mortalidad y disfrutarán de mejor nutrición. Si bien es cierto que la escolarización secundaria es beneficiosa para ambos sexos, la de la niña es la que puede aportar más al cambio social y favorecer la mejora de su entorno.

Ello se explica porque el rol familiar femenino en los países en vías de desarrollo, y en ciertos aspectos también en los desarrollados, viene dado por patrones culturales patriarcales heredados. Sobre las mujeres recaen la mayoría de las responsabilidades, tareas productivas y cuidados familiares. Ellas crían a los hijos e hijas y les transmiten valores, por eso su función como impulsoras del desarrollo social es tan importante. Educar a las niñas contribuye a construir una sociedad justa, desarrollada y menos violenta.Supone reafirmar su papel en la sociedad y reforzarlo con herramientas de derecho para que ellas mismas sean dueñas de su futuro, puedan optar a un trabajo digno y ejerzan una maternidad responsable y libre. En definitiva, para que ellas puedan defender sus derechos y ser conscientes de su potencial como personas. 

Tags relacionados: Ella, Intervida, derechos niña, educación, Unesco, violencia infantil

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